Vino a mi mente la palabra y jugué: LEALTAD. Esa decisión personal de defender y hasta dar la vida por ese ideal.
Es difícil dar una definición de la lealtad, pero quizás nos acercaremos a ella si consultamos. El Diccionario dice, LEALTAD: fideldad al compromiso de defender lo que creemos y en quienes creemos, en los buenos y en los malos momentos.
Valor que más se exalta entre los miembros de grupo. La persona leal asegura su permanencia dentro del grupo y es mirado con aprecio, como alguien en el que se puede confiar plenamente.
Pero, para Usted ¿que es la LEALTAD?. ¿Hay que ser leal a las personas o a las ideas?.
Hay algunas personas que son leales a un Hombre o a una Mujer: “Lealtad a la Persona”. Pasan a ser desleales porque no hacen lo que quiere esa persona. Pasan al otro bando porque se dan la oportunidad de pensar, de reflexionar, inclusive para convencerse y creer por convicción en esa persona. Son traidores porque la persona en la que creían les dijo: “Tirensé al precipicio porque sí” y uno tuvo la deslealtad de preguntar: "¿Por qué querés que nos tiremos? ¿Para qué?”. Ese es traidor automáticamente.
Los Leales a las personas no preguntan, hacen. Que será de estos compañeros leales cuando la Persona deje de existir. ¿cambiarán de persona?.
La Lealtad puede ser un acto racional. Uno escucha, ve, piensa y actúa en forma leal. Se convence y es Leal, en este caso la lealtad se bifurca, por un lado la Lealtad de las palabras. Ese compañero que te defiende en una reunión, esas reuniones en la que no estamos, que son las más frecuentas, y el compañero sólo por convicción defiende a la persona, en realidad se aferra a la idea, a la causa que comparte con el que no está, con el ausente; pero fundamentalmente, es leal con lo que él siente, más allá de que sea verdadero o falso, sea bueno o sea malo. Pero es lo que siente. ¿Que extraña la lealtad, no?
La otra, la lealtad de procedimiento, es la que realmente vale. Como un día me dijo Juan Rosich, cuando me contó lo que vivió durante el bombardeo sobre la Plaza de Mayo, un hombre peronista del peronismo de Berisso que practicó la lealtad en la política sintetizada en una frase que varias veces se la escuche decir: "la vida por Perón”.
Los seres humanos decidimos ser leales. Los seres humanos actuamos por lealtad. Faltar a la lealtad que se le debe a un amigo o al grupo al que se pertenece es imperdonable, es lo peor que se puede cometer en este contexto y se paga.
Ahora bien, por otro lado, los animales, los perros más precisamente, no son también seres leales. Porque quien puede dudar de la lealtad del perro que se queda parado en la puerta del hospital esperando a su dueño que entró para nunca más salir. Eso también es lealtad. Sí, sin razón, es verdad, puro corazón o necesidad como quieras.
La verdadera lealtad es la que tiene uno mismo con lo que siente. Con esa sensación de satisfacción interna de haber dicho lo que tenías que decir. Haber callado eso que tenía que callar. Estar donde las circunstancias requerían que uno debía estar y no ahí, donde era más cómodo quedarse. Esa es la LEALTAD con mayúscula.
Dos amigos, de esos que son de verdad, esos que hablan desde lo que sienten y no calculan lo que están diciendo, conversaban y antes de tirar la piedra le dijo al otro. ¿Che vos podrías ser leal con una persona y a la vez ser desleal con vos mismo?. El otro lo miró, pensó y rápido dijo: “Sí, prefiero ser leal con vos antes de no poder mirarte a los ojos por haberte traicionado”. A lo cual el primero contestó: “¿Y crees que tu conciencia, después de haberte fallado vos mismos, te dejaría dormir?". El LEAL CON EL OTRO se lo quedó mirando, respiró hondo y le susurró: “Tenés razón, me parece que no podría dormir”, finalmente el amigo cuestionador remató: “Me parece que uno puede ser leal con una causa y por accesión con un compañero de esa causa, si primero es leal con uno mismo, con lo que siente”, y siguieron tirando las piedras al canal que se terminaban escondiendo entre los camalotes.
Mientras me recordaba la escena de la película de Coppolla en la cual le besan la mano al nuevo padrino Andy García, después de Marlon Brando y Al Pacino, se acuerdan y le manifiestan su lealtad los compañeros, no a él sino a lo que representa, escucho: “dale, larga la D”, eh!! ¿que te pasa?".
Con la L arme LEALTAD, mejor dicho desplegué lealtad y seguimos la partida.
