Me hizo la pregunta y se me quedó mirando cómo quien tira la moneda en la fuente y espera que llegué al fondo para que empiecen a cumplirse los tres deseos.
¿Cuales son los valores más importantes?
La mire y pensé ¿me habla de valores?, ahora, cuánto hacia que alguien no me preguntaba sobre los valores.
Valores: esas cosas importantes más allá de que uno las considere importantes. Cosas importantes para todos los hombres , las cuales persigue durante toda su vida. Son las que hacen que uno se levante todos los días para conseguirlas. Los valores son en realidad una permanente búsqueda, la búsqueda de la verdad.
La Confianza dije, y empecé a pensar...
El Diccionario dice “confianza”: “Esperanza firme que se tiene de una persona o de una cosa”, “depositar en uno sin más seguridad que la opinión que se tiene de él y la buena Fe”. Buena FE. La confianza se asemeja a la Fe. Es en definitiva un acto de FE.
La confianza es un sentimiento que se nutre por la razón, y la razón por los actos, por las acciones. Uno ve, piensa y siente. Confía o Desconfía.
Ahora bien: ¿Es acaso el TIEMPO una variable determinante en la confianza.?
Es verdad que lleva años confiar en una persona, infinidad de actitudes consolidan la seguridad en el otro, y pensar que solo una derrumba todo.
El tiempo es importante, como lo es para todo, pero si te entra una basura en el ojo que te está haciendo muy mal, te arde, te duele; ¿le pedirías a la señora que está esperando el micro con vos que te la saque? ¿Confiarías en ella? ¿ella confiaría en vos?.
Supongamos que confían mutuamente. Te saca la basura con el pañuelo bordado en rojo y azul que sacó de la cartera, lo hace bien, una vez que recuperas la sensación de serenidad, con los ojos lagrimeando, la miras, borroso, y antes de decirle GRACIAS, disfrutas de la sensación satisfacción por HABER CONFIADO. El tiempo: 35 segundos de reloj. Nada, y confiás.
Queda, indefectiblemente en nuestra mente, que en ese ser humano podemos confiar, “entre comillas”, no significa que pasa a ser “de nuestra confianza”, pero psicológicamente queda en nuestra mente.
Ahora bien, ¿y si se que te saque la basurita el flaco de la mochila que tenés adelante? Y te dice: “ya se te va a salir nena, refregate, usa el párpado...”, en este seguro que no se puede confiar, pensás.
Y peor aún, si en vez de sacarnos la basura –sin querer– nos hace doler. A partir de ahí, ese señor que gentilmente quiso ayudarte, pasa a estar en el bando de los que hay que desconfiar. Porque te hizo doler y vos había confiado en él.
Es como me dijo un amigo: “acordate la gente se puede olvidar de lo que le decís, nunca de lo que le haces sentir, sea bueno o sea malo”.
Hay distintos tipos de confianza: confianza en uno mismo, o cuando te dicen “esta es una persona de confianza” cuantas cosas significa. También está el compañero que te dice despacito y mirando para otro lado, “de ese desconfiá”, quizás motivado por el deseo de que confíes en él. O la compañera que le dice a la otra cuando ésta saluda afectuosamente al Jefe: “Ah!, pero mirá que confianzuda esta!!”.
Pero la Confianza más profunda, esa de la que no se duda nunca, es la confianza en uno mismo, cuando uno se tiene FE, cuando cree en eso que no ve y, confiado, decide persistir, y finalmente llega esa recompensa de ver eso en lo que uno creyó, y cumple el sueño.
Mientras divagaba en estos pensamientos de la confianza me gritó: “DESCONFIÓ”, y abruptamente volví al juego, a las barajas, y la vi a ella, a mi abuela que con sonrisa de satisfacción y ojos de miedo detrás de los vidrios gruesos y los marcos marrones, señalaba la última carta que había tirado sobre el pilón que desbordaba en altura. "DESCONFÍO VIEJO", me repitió. Tomé la carta la di vuelta, la miré a ella y el rostro se le iluminó de felicidad, había desconfiado bien, era copa y yo había tirado espada.
Mientras juntaba el pilón de las verdades y mentiras que representaban las cartas, pensé: ¿Es acaso la vida un gran juego de barajas, un gran confío, confío, hasta que desconfió?, ¿O es un gran desconfío, desconfío, hasta que confías?. Ya sea por necesidad o por elección.
La formas del juego la elegís vos... pero juga!.
por Juan Ignacio Mincarelli